El grupo comienza a rodar, con la firme intención de seguir los pasos de Quetzalcóatl cuando bajó al inframundo para llevarse el polvo de los huesos con los que se formaría la humanidad, de Odiseo que bajó al mundo de los muertos en busca del camino para retornar a su Reino en Ithaca, y de Dante Alighieri quien bajó en busca de su amada la bella Beatriz...
El primer obstáculo al que se enfrenta el grupo es el temible Rio Styx, que separa el mundo de los vivos de los muertos:
A nuestro llamado acude Charon, quien por una moneda de cobre nos llevará hacia la Tierra de los Muertos:
Uno por uno cruzamos el Río de la Muerte a la sombra del barco fantasma El Titanic:
De allí volvimos a rodar por los caminos del Inframundo, a lo largo de la ribera del Rio Styx:
El Río que separa el mundo de los vivos de los muertos tiene mucha bifurcaciones, por lo que es fácil perderse en el inframundo:
Por arribar a la Tierra de los Muertos, el Río Styx se vuelve más apacible.
Paola le hace una señal a Aaron para que no vaya tan rápido:
Aaron se voltea al llamado de Paola, y la apura---: "¡Los muertos no esperan!":
El líder se preocupa por que nadie se quede atrás y se pierda durante la eternidad en la Tierra de los Muertos:
Por fin, la Tierra de los Muertos:
Y allí vimos a La Muerte salir, prefieriendo el bicitaxi al taxi automotor (La Muerte no anda en burro):
De vuelta en Coyoacán, el jazzista le da la bienvenida a los Biciperros que han logrado lo que sólo Quetzalcóatl, Odiseo y Dante Alighieri habían logrado antes: Han realizado un viaje al Mundo de los Muertos y salieron con vida para contarlo.