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En 1982 compré mi primera bicicleta de ruta. Siempre quise rodar con los Biciperros, pero creía que los recorridos eran sólo de ida y vuelta a Chapultepec. Además, desde el 84 hasta el 2006 estuve recluido, lo cual dificultaba un poco la posibilidad de rodar los domingos. Cuando por fin obtuve la libertad condicional desempolvé la fiel Benotto y le hice cambios y ajustes. Entonces decidí salir a dar una vuelta para comprobar que todo estuviese bien ajustado. Al pasar por el Parque Hundido me acordé que había un grupo que salía de allí y pensé que sería buena idea acompañarlos a Chapultepec. Además había una muchacha joven y guapa sentada en la banqueta, sola con su bicicleta. Me atrajo como un imán. ---Hola ---le dije---, ¿de aquí sale el grupo de ciclistas? ---Sí ---me contestó con una sonrisa. Me bajé de mi bicicleta, la acomodé y me senté junto a ella. ---¿Y a que horas salen? Ya daban las nueve. ---A las nueve ---respondió encogiéndose de hombros. En eso comenzaron a llegar los ciclistas que no sabían nada acerca del problema de mi memoria de teflón. Todos me saludaban como si fueramos viejos conocidos, pero su mirada se dirigía a mi lado: Fiel al nombre de Biciperros, sin falta le echaban los perros a la joven y guapa mujer. Entre los ciclistas que llegaron esa mañana, el sublíder encargado de ir por delante del grupo me informó que la salida era hacia Cuajimalpa. Al mirarle a la cara noté que al fondo se veían una águilas surcando los aires. ---¿Serán unos veinte kilometros? ---sugerí, a sabiendas de que el cruce de Reforma con la Avenida Constituyentes está en el kilómetro 13. ---No, treinta. Eso sonaba interesante. Tal parece que no era una salida a Chapultepec.... Poco después supe que había una página de biciperros en Internet, lo cual me pareció muy bueno. No obstante, no tenía dominio propio.... Unos cuantos teclazos y ¡problema resuelto! Y aquí encontrarán fragmentos de mi memoria de teflón:
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